Ante la Directiva Comunitaria
(RoHS) de eliminación
de contaminantes, entre los
que se encuentra el plomo, y
cuya transposición se
hará efectiva en julio
de 2006, un número considerable
de empresas se están
viendo inmersas en el proceso
de conversión.
“Electrónica &Comunicaciones
Magazine” ha preguntado
a Sanmina-SCI cómo ha
desarrollado este proceso y
cuáles han sido las principales
consecuencias.

1.- Preparación
de Sanmina-SCI para el cambio.
La fabricación sin plomo
y sin otras sustancias contaminantes
—ya que la Directiva RoHs
exige eliminar no sólo
el plomo de estos procesos sino
también otras sustancias
perjudiciales para el medioambiente
tanto a corto como a largo plazo
como el mercurio o el cadmio—,
tal y como se promulga en la
actual legislación europea,
era un cambio para el que Sanmina-SCI
se ha ido preparando durante
los últimos años.
Ha sido en el 2004 cuando ha
preparado los procesos de producción
y obtenido el certificado para
ensambles SMD y tradicionales
(TH) que demuestra la capacidad
tanto de fabricación
electrónica sin plomo
como de sus procesos de conversión
a esta nueva forma de producción.
Antes de 2004, durante dos años,
se realizó la formación
de ingeniería y evaluación
de impacto e inversiones en
medios industriales, como primer
paso. En marzo de 2004 se llevó
a cabo el lanzamiento de los
procesos reales de soldadura
por refusión SMD sin
plomo. Y en septiembre, la conversión
de una ola de soldadura tradicional
a “sin plomo”. Hacia
octubre aproximadamente, se
inició el paso más
importante, que incluía
la formación de operarios
para el inicio de la Calificación
Corporativa, la adquisición
de componentes, pastas, de soldaduras,
aleaciones sin plomo y los medios
industriales para tecnología
sin plomo. Asimismo en esa misma
fecha se inició la fabricación
de placas diseñadas para
la certificación mediante:
proceso SMD, proceso de soldadura
por ola, proceso de reparación
manual, fabricación e
inspección de calidad
y rayos X de las placas, y se
realizó el envío
de unidades para ensayos y certificaciones.
En los meses siguientes se llevaron
a cabo las pruebas de certificación
en los centros tecnológicos
de la empresa y en laboratorios
externos en San José
(California). Y finalmente,
en diciembre de 2004, se recibieron
los certificados para el ensamble
SMD y tradicionales.
2.-
Efectos de la adaptación
en el proceso de producción.
El proceso de producción
con estas nuevas exigencias
normativas no es el mismo, y
es por eso no sólo hay
que hacer un cambio de maquinaria
sino también formar a
los propios empleados en esta
nueva técnica de fabricación,
con el fin de que todos sean
partícipes de ella y
que pueda alcanzarse con éxito
la reconversión. En cuanto
a la formación de empleados
desde el año pasado se
van realizando cursos y prácticas
para la adecuación de
la plantilla implicada a esta
“fabricación sin
plomo”. En este sentido,
en Sanmina-SCI se llevan a cabo
diferentes actuaciones de forma
continua en lo referente a la
fabricación sin plomo.
Así, el proceso de producción
se encuentra hoy ante numerosos
cambios: progresivamente se
están introduciendo componentes
sin plomo que vienen a sustituir
a los tradicionales. Además,
se está concienciando
a los suministradores de la
necesidad de encontrar alternativas
de componentes que cumplan con
la directiva europea. Todas
estas actuaciones se extienden
a toda la cadena de suministro,
entre los que se incluyen suministradores
electrónicos y también
a los de piezas mecánicas
y cables.
Por último, la empresa
se está asegurando el
suministro de componentes tradicionales
para el mantenimiento y reparación
de productos fabricados anteriormente
a esta norma, y cuyo uso todavía
se permite. A destacar los nuevos
conceptos de calidad a desarrollar,
dado que las normas actuales
no son aplicables directamente
y las nuevas no están
estandarizadas. El departamento
de Calidad tiene una labor muy
importante a desarrollar. Para
aumentar el retorno de las inversiones
realizadas el diseño
de las placas de certificación
incluyen una alta diversidad
de componentes incluyendo formatos
complejos y miniatura (Chips
0201 equivalente a 0.5x0.25mm).
3.- Fecha de
conclusión de la reconversión
de la empresa. Para la actividad
de Sanmina-SCI será el
cliente y el mercado los que
dicten la introducción
y conversión. La empresa
ya está preparada. La
Directiva prevé julio
de 2006 como fecha de puesta
en marcha de las leyes, contempla
moratorias excepcionales para
productos de seguridad o para
los que no se conozcan alternativas
técnicas o económicas.
Evidentemente, estos últimos
casos se ven influidos por la
competencia y el progreso en
las investigaciones.
4.-
Proceso alternativo elegido.
El proceso que se ha elegido
en este caso ha sido la reconversión,
“precisamente porque no
había otra alternativa
sino reconvertirse a los procesos
sin plomo o desaparecer en un
plazo relativamente breve de
tiempo”.
En cuanto a la diferencia entre
los procesos, un buen ejemplo
podría ser el de las
alea-ciones de soldadura con
contenido de plata de mayor
temperatura de fusión
como alternativa al plomo. Estas
aleaciones, que se denominan
SAC, implican que la temperatura
de los hornos de refusión
se eleva hasta aproximadamente
30†. Asimismo la temperatura
del pozo de las olas suben de
los 250† a los 270†, y la de
los soldadores manuales y equipos
de reparación también
aumenta. Finalmente el desecado
de los componentes de plástico
debe ahora incrementarse, ya
que los cuerpos de plástico
de estos componentes absorben
humedad, y por la mayor temperatura
de hornos, olas y soladores
se hacen más sensibles
al efecto de laminaciones internas
“pop-corn”. Pero
ante todo, lo que más
cambia en este nuevo proceso
es la necesidad de extremar
las precauciones para evitar
por el momento la mezcla de
aleaciones con plomo.
El riesgo existirá durante
la transición en la que
usando componentes y procesos
nuevos y tradicionales haya
la posibilidad de que ambos
tipos se mezclen y se contaminen
así los nuevos procesos.
Los sistemas de gestión
son tan importantes como los
de fabricación.
En algunas fábricas se
llega incluso a construir almacenes
físicamente separados
para minimizar este riesgo a
cambio de efectuar altísimas
inversiones.
5.- Repercusiones
económicas. Desde este
punto de vista, Sanmina-SCI
cuenta ya con unas previsiones
de inversión bastante
fiables y actualmente se sitúa
en la primera de las tres fases
de reconversión / inversión.
Así, hasta el año
pasado, se realizaron las inversiones
para conversión de una
ola de soldadura tradicional
“sin plomo”. Para
ello se optó por una
solución que permitía
la transformación reversible
a procesos sin plomo. Esta conversión
incluyó también
la implementación en
la máquina más
moderna seleccionada de la opción
de soldadura en atmósfera
inerte de nitrógeno que
haría aumentar la calidad
de las soldaduras tanto tradicionales
como las nuevas sin plomo.
Además, han adquirido
nuevos elementos que se adaptan
a los nuevos procesos sin plomo,
tales como herramientas, estaciones
de soldadura y reparación...
Si unimos esta primera fase
de conversión junto con
las restantes (éstas
sin reversibilidad o bien mediante
la sustitución por olas
nuevas) desde Sanmina-SCI se
calcula que la inversión
en activos fijos total de este
proyecto de reconversión
ascenderá a 450.000 €
a los que se sumarán
los gastos de formación,
ensayos, control y certificaciones,
precio que -afirman- están
“muy dispuestos a invertir
por una exigencia que va más
allá de los países
y que, sin duda, beneficiará
a toda la población”.
El riesgo económico más
importante existe sin duda sobre
los inventarios de componentes,
materias primas y productos
terminados. Los fabricantes
y OEMs con un índice
de rotación de inventario
pequeño podrán
ver que se les prohíbe
fabricar o comercializar estos
productos, se les puede prohibir
su paso por las aduanas a los
mercados que apliquen esta directiva.
Aquéllos que no lo tengan
ya en cuenta seguramente se
encontraran con inventarios
obsoletos y productos sobre
los que pese la prohibición
de ponerlos en el mercado.
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