Pilas de larga duración


El sector de las pilas y los acumuladores ha empezado a virar su rumbo en los últimos años: las preferencias de los consumidores por pilas de larga duración han hecho que las recargables vayan ganando terreno a las alcalinas en el mercado español.

La difusión de aparatos electrónicos de consumo ha provocado en los últimos años un incremento en el uso de pilas por parte de los consumidores. Según datos del foro Impulso/Sweetpress, este mercado movió 270 millones de euros en España en el 2002. En el mismo año, las estadísticas revelaban que el 60% de los españoles habían comprado pilas, con un consumo que superaba los 485 millones de unidades.
A pesar de estos resultados, una tendencia que se manifestaba ya por entonces era la reducción del mercado, causado en parte por la generalización del uso de pilas recargables (el usuario demanda cada vez más productos de larga duración). La línea de actuación de las empresas fabricantes sufría un punto de inflexión, al preocuparse mayormente por la mejora de las prestaciones de las pilas recargables, en detrimento de las alcalinas.
Por tipos de pilas, y según el mismo estudio, las más consumidas continúan siendo las alcalinas, aunque las recargables van arañando cuota de mercado progresivamente. En cuanto a canales y áreas de distribución, el 91,5% de las ventas se realizan en supermercados e hipermercados, mientra que el 8,5% restante se lo reparten las tiendas tradicionales y droguerías.
Según el Directorio Central de Empresas correspondiente al 2004, existen 25 compañías que se dedican a la fabricación de acumuladores y pilas eléctricas en España. A la cabeza, con nueve empresas, se sitúa Catalunya, seguida por el País Vasco (con ocho) y Madrid (con cinco).

Menos contaminantes
Desde el año 1993 no se venden pilas tradicionales con contenidos en mercurio en nuestro país. Además, el más del 80% de las pilas vendidas no contienen ninguna sustancia peligrosa como cadmio, plomo o mercurio, según datos de la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (Asimelec).
La patronal ha realizado un informe de vigilancia tecnológica sobre el sector de las pilas y acumuladores (pilas recargables) en España, en el que se reconoce el esfuerzo de la industria europea y española por invertir, particularmente en I+D, a fin de minimizar la presencia de sustancias contaminantes.
Reciclaje europeo
Han sido numerosas las propuestas lanzadas desde el gobierno de la Unión Europea para reducir la cantidad de pilas y acumuladores usados, así como para establecer objetivos de recogida y reciclado a escala europea (en los países miembros).
Así, las actuales directivas establecer de sistemas para que las pilas y acumuladores usados sean recogidos gratuitamente por los productores con vistas al reciclado de sus materias primas, que se destinarán a la fabricación de nuevos productos. El plomo (y plomo-ácido), y el cadmio (níquel-cadmio) son algunos de los productos a reciclar.


El protagonismo creciente de las pilas de combustible
Las pilas de combustible son dispositivos electroquímicos que convierten la energía química de reacción directamente en energía eléctrica. La diferencia principal con las baterías convencionales es que éstas son acumuladores de energía en las que la máxima energía depende de la cantidad de reactivos químicos almacenados en ellas, dejando de producir energía cuando se consumen dichos reactivos. Las pilas de combustible, por el contrario, son dispositivos que teóricamente tienen la capacidad de producir energía eléctrica de forma indefinida mientras se suministra combustible y oxidante a los electrodos. Sólo la degradación o el mal funcionamiento de los componentes limitan la vida de operación práctica de las pilas de combustible.
Tal y como se explicita en la página web de la Asociación Española de Pilas de Combustible (APPICE), el principio de funcionamiento en el que se basan las pilas de combustible es el inverso al de la reacción electrolítica; oxígeno e hidrógeno se combinan para formar agua con producción de energía eléctrica y calor. Se trata, por lo tanto, de una reacción limpia, en la que el único producto es el vapor de agua que puede ser liberado a la atmósfera sin ningún peligro para el medio ambiente.Aplicaciones
Se estima que en unos 30 años el total de automóviles con motor eléctrico alimentado con pila de combustible será superior al de automóviles con motor de combustión interna, en los países desarrollados. También se verán influidos por este tipo de pilas otros aparatos, como sillas de ruedas, motocicletas, pequeños vehículos para transporte en campos de golf, fábricas, hospitales, etc. Actualmente, el problema principal para impulsar esta tecnología en el sector del transporte reside en el elevado coste de fabricación, la calidad del combustible y el tamaño de la unidad.
Pero no solo el transporte se verá afectado por este tipo de pilas de combustible: también se aplicará en generación de energía a gran escala, en misiones espaciales, abastecimiento energético en viviendas, industria militar y en dispositivos portátiles (pequeños electrodomésticos, ordenadores portátiles, teléfonos móviles...). En este sentido, remarcar que la miniaturización de las pilas de combustible ofrece serias ventajas respecto a las baterías convencionales, tales como el incremento del tiempo de operación, la reducción del peso y la facilidad de recarga.El futuro ya está aquí
Uno de los últimos productos que demuestran la preocupación por la búsqueda de energías más limpias es la motocicleta ENV (Emissions Neutral Vehicule, por sus siglas en inglés). Accionada con una pila combustible de hidrógeno a alta presión, puede alcanzar una velocidad de hasta 80 km por hora y su depósito de combustible debe rellenarse más o menos cada 160 km. Diseñadores ingleses han sido los creadores de este vehículo silencioso, que emite cero emisiones. Hasta el momento, en el Reino Unido hay sólo una gasolinera que suministre hidrógeno, aunque los fabricantes de la ENV creen que esto cambiará.
En el caso de España, nuestro país fue el primero en Europa (el tercero en el mundo) en contar con una estación de servicio de hidrógeno para automóviles. Desde abril del 2003, esta estación (en la que se invirtieron dos millones de euros) es la encargada de alimentar con hidrógeno los cuatro autobuses que circulan por la capital.