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En los próximos meses
se verá la primera oleada
de despliegues de red con tecnología
WiMax, y se conocerá,
entonces, la respuesta del mercado
a una tecnología de red
de área metropolitana
basada en la familia de estándares
IEEE 802.16. Así lo expuso
Javier Ramos, vicedecano de
Ingeniería de Telecomunicaciones
y responsable del Centro Experimental
de Comunicaciones Inalámbricas
de la Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid, en el seminario organizado
por IIR sobre las Claves del
despliegue e implementación
de WiMax.
Clara Baonza
En
el nuevo escenario de las comunicaciones
personales, en el que existen
numerosos dispositivos de cómputo
conectados a Internet (navegadores
de coche, PDA, portátiles...),
nos encontramos con más
usuarios electrónicos
que personas, lo que obliga
a una generalización
de la banda ancha pero a costes
más bajos.
En esta situación, el
wireless comienza a ser más
sensato que el cable. El menor
coste del despliegue, los costes
de servicio independientemente
de la distancia del usuario
(sobre todo para zonas con baja
densidad de población),
y la mayor velocidad del despliegue,
son las oportunidades de negocio
de esta tecnología. También
es menor el coste de mantenimiento
(se calcula que el mantenimiento
de una red inalámbrica
representa el 5% del coste total
de la misma frente al 12% de
la fibra óptica) y de
la instalación cuando
el servicio es demandado, por
lo que la inversión se
recupera más rápidamente.
Sin embargo no todo son ventajas.
Las limitaciones en la capacidad
(el ancho de banda, al compartir
el espectro, siempre va a ser
menor que el obtenido con la
fibra), el miedo de la población
a las emisiones radioeléctricas
o la necesidad de emplear técnicos
en el último momento
son los principales obstáculos
del wireless.
Alternativas
tecnológicas en WMAN
Pero, ¿de qué
tecnologías wireless
estamos hablando? En función
de la movilidad y el tipo de
conectividad demandados existen
diversas tecnologías
inalámbricas (cuadro
1). De este modo, y si nos centramos
en las redes WMAN, es decir,
aquellas establecidas para entornos
metropolitanos, podemos encontrar
diversas tecnologías
según hablemos de banda
estrecha (DECT, CT-2, PHS, GSM,
NMT, IS-95...) o banda ancha
(WiMAX y tecnologías
propietarias como LMDS). En
el caso de WiMAX hay que recordar
que surgió a raíz
de un foro integrado por distintas
compañías (fabricantes
de equipos radio, de componentes
y proveedores de servicios)
que crearon una asociación,
sin ánimo de lucro, para
certificar equipos que cumplan
el estándar IEEE 802.16
y que se prueben interoperables
(también incluye los
estándares que son interoperables
con el IEEE802.16 como es el
caso de ETSI HiperMAN).
Así pues, la certificación
WiMAX garantiza dicha interoperabilidd
del equipo con otros fabricantes
y el cumplimiento de los PICS
(Protocol Implementation Conformance
Statement) o las prestaciones
requeridas que debe cumplir
conforme al estándar,
así como de los TSS&TP
(Test Suite Structure&Test
Purpose). El resultado es una
calidad garantizada por una
tercera parte, donde el proveedor
de servicios puede elegir entre
varios fabricantes, y en la
que se minimiza el riesgo de
falta de oferta de equipos en
el despliegue. Conviene, además,
reseñar que esta certificación
es más detallada que
la de Wi-Fi, por ejemplo, puesto
que también define los
equipos del “carrier”.
El estándar IEEE802.16
Este es un sistema BWA (Broadband
Wireless Access) de alta tasa
de transmisión de datos
y largo alcance (hasta 50 km.),
escalable (es fácil añadir
nuevos canales/usuarios, el
ancho de banda asignado a cada
uno es flexible y permite tanto
sistemas en espectro “licenciado”
como “no licenciado”)
y en cuya cobertura se considera
la incorporación de antenas
sectoriales tradicionales o
antenas adaptativas con modulaciones
adaptables que permiten intercambiar
ancho de banda por alcance.
En cuanto a la calidad de servicio,
el estándar IEEE802.16
soporta calidad garantizada
para audio y video, así
como servicios diferenciados
(E1/T1, best effort). Todo ello
en una plataforma en donde el
operador, y gracias a la interoperabilidad,
no tiene dependencia del fabricante.
De momento, este estándar,
junto con el ETSI HiperMAN (versión
europea), son las bases del
WiMAX. Una tecnología
que, según las previsiones,
será ampliamente aceptada
en el uso residencial (y SOHO),
seguido de pequeñas y
medianas empresas, mientras
que, también será
predominante en el aspecto portátil,
si los ordenadores portátiles
llegan a incluir esta tecnología.
Además, si una de sus
variantes, el estándar
IEEE802.16e, en el que se integra
la movilidad, llega a cuajar
(de momentos se está
trabajando en él y todavía
no se ha concluido su estándar)
puede llegar a ser un auténtico
competidor del UMTS.
De todos modos, el éxito
de esta tecnología también
variará dependiendo de
la disposición de los
operadores y del área
geográfica en la que
se encuentre. Así, en
Asia existe un alto interés
y se espera un rápido
crecimiento dado que la infraestructura
existente es escasa y hay espectro
disponible. Por su parte, en
Europa, su situación
es más sólida
que en Estados Unidos, hay espectro
disponible y se percibe el WiMax
como un WiFi de área
extensa. Por el contrario, en
Estados Unidos, donde la infraestructura
existente está muy consolidada
y el uso del espectro tiene
bastantes limitaciones, su implantación
será más difícil.
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