Sin
lugar a dudas la nanotecnología
es uno de los campos tecnológicos
más prometedores y que
causará un mayor impacto
transformador tanto en la sociedad
como en la industria, el medioambiente
o la política geográfica.
Recientes estudios señalan
que los productos que incorporan
nanotecnología o son
manufacturados mediante la misma
pasarán del 0,1% actual
al 15% en el año 2015.
Hoy en día nadie discute
que la nanociencia será
la piedra angular de la investigación
en los años venideros
y que de su uso, bueno o malo,
dependerá en gran medida
el desarrollo de la vida en
este planeta.
Clara Baonza
Son
numerosas las definiciones que
se aplican al término
nanotecnología, aunque
podríamos decir, que
es la rama de la tecnología
que se ocupa de la fabricación
y control de estructuras y máquinas
a nivel y tamaño molecular;
es decir, la capacidad de fabricar
cosas desde abajo hasta arriba
a través de técnicas
y herramientas con las que poder
trabajar y manipular las estructuras
moleculares y sus átomos.
Su fuente etimológica
proviene del prefijo “nano”
del Sistema Internacional de
Unidades, SI, que define al
nanómetro (nm) como la
unidad que equivale a una mil
millonésima parte del
metro; es decir, que un nanómetro
equivale a 0.0000000001 metros
o 10-9 metros (80.000 veces
más pequeño que
el diámetro de un cabello
humano).
No obstante, en la actualidad
más que nanotecnología
nos encontramos con nanociencia,
es decir, y tal y como señala
el Informe sobre la situación
de la nanociencia y de la nanotecnología
en España elaborado por
la Red Española de Nanotecnología
(NanoSpain), el conjunto de
saberes y metodologías
dirigidos a estudiar, fabricar
y caracterizar estructuras funcionales
con dimensiones inferiores a
unas pocas decenas de nanómetros.
El estudio de estas estructuras
incluye el análisis de
propiedades estructurales, propiedades
mecánicas, eléctricas,
magnéticas, químicas,
el estudio de interacción
con otras nanoestructuras, su
interacción con ondas
electromagnéticas, su
interacción con medios
biológicos, y así
hasta completar un largo etcétera.
Se intenta, por lo tanto, averiguar
qué pasa a escalas de
0,1 a 100 nanómetros.
En esta escala, la física,
la química, la ciencia
de materiales, la simulación
con ordenador, y la ingeniería
convergen hacia los mismos principios
teóricos y técnicas
experimentales. Se sabe, eso
sí, que cuando se manipula
la materia a la escala tan minúscula
de átomos y moléculas
se consiguen fenómenos
y propiedades totalmente nuevos
y, lo que es muy importante,
poco costosos.
Aplicaciones
Tal y como señala el
Informe citado, la nanociencia
se ha ido fraguando a lo largo
de las últimas dos décadas
mediante la confluencia de varias
disciplinas en un interés
común por los fenómenos
en la escala del nanómetro.
Desde luego, el interés
por la miniaturización
de los dispositivos electrónicos
ha sido uno de los alicientes
fundamentales para ir en busca
de lo ‘pequeño’
y lo ‘rápido’.
Recordemos aquí que la
integración de circuitos
electrónicos se duplica
aproximadamente cada 18 meses
aproximadamente. Otro impulso
en la nanociencia lo ha constituido
el estudio de los fenómenos
de escala molecular que tienen
lugar dentro de las células
o en determinados procesos químicos.
Otro hito en este desarrollo
ha sido el momento en que el
hombre ha sido capaz de observar
y manipular átomos y
moléculas mediante herramientas
tan sofisticadas como el microscopio
de efecto túnel (STM)
y todas las técnicas
que de él se han derivado.
Asimismo el desarrollo de la
Microscopía Electrónica
convencional ha permitido una
caracterización mejor
de los sistemas, llegando a
la resolución atómica
a lo largo de la última
década. No han sido estos
avances los únicos que
han contribuido a establecer
una nueva forma de pensar, ya
que desde ámbitos tan
distintos como la Microelectrónica,
la Catálisis, la Microscopía,
el modelado cuántico,
o la Genética, el afán
ha sido el mismo: poder crear,
observar, entender, manipular
y hacer funcionar objetos de
escala nanómetrica.
Según un estudio la Universidad
de Toronto, las diez aplicaciones
más prometedoras de la
nanotecnología son las
siguientes:
• Almacenamiento. El aumento
en varios órdenes de
magnitud de las capacidades
actuales de almacenamiento es
primordial. Así, un dispositivo
de unos pocos centímetros
cuadrados contendría
la misma información
que la almacenada en cientos
de miles de libros. Asimismo,
será posible contar con
ordenadores y sistemas de transferencia
de datos más rápidos
y de una mayor integración,
que superarán en miles
de veces las prestaciones de
los sistemas actuales. Esto
permitirá que la revolución
tecnológica basada en
las comunicaciones siga profundizando
en la sociedad y llegue a muchas
más personas por el abaratamiento
de costes.
• Producción y
conversión de energía.
Manufacturar materiales y productos
de ‘abajo a arriba’
(bottom-up) lo que permitirá
desarrollar procedimientos de
manufactura que implicarán
menos cantidad de materiales
de partida, optimizando el consumo,
y teniendo menos impacto medioambiental.
• Mejoras en la productividad
agrícola.
• Tratamiento y remediación
de aguas.
• Diagnóstico y
cribaje de enfermedades.
• Sistemas de administración
de fármacos. Diseñar
y desarrollar sistemas destinados
a la vehiculización de
moléculas activas hacia
el órgano diana, tras
su administración al
organismo humano o animal. Esta
vehiculización permitirá
mejorar la eficacia terapéutica
y reducir la toxicidad de los
fármacos.
• Procesamiento de alimentos.
• Remediación de
la contaminación atmosférica.
Crear sistemas de extracción
de contaminantes tanto del agua
como del aire.
• Construcción.
Podrán desarrollarse
materiales 10 veces más
resistentes que el acero pero
que serán mucho más
ligeros, lo que permitirá
contar con mejores medios de
transporte, más seguros,
de menor consumo. Esto provocará
un descenso en el consumo de
combustibles fósiles.
• Monitorización
de la salud. Estamos ante el
desarrollo de ordenadores microscópicos
capaces de rastrear los rincones
más recónditos
del organismo, incluida una
célula. De este modo,
los más optimistas aseguran
que podrán repararse
lesiones o combatir virus y
bacterias, por ejemplo.
• Detección y control
de plagas.
Situación actual
de la nanotecnología
Hoy en día, esta ciencia
está todavía dando
sus primeros pasos y muchas
de las aplicaciones anteriormente
citadas no se harán realidad
hasta dentro de unas décadas.
Sin embargo, no es menos cierto
que otras muchas invadirán
nuestra vida en breve.
Ante este previsible desarrollo,
los dirigentes de la política
científica de los países
avanzados están desarrollando
mecanismos que asienten e impulsen
el desarrollo nanotecnológico.
Por ejemplo, en Estados Unidos
la “National Science Foundation”
(NSF) lanzó en el año
2003 el plan NNI (National Nanotechnology
Initiative) por el cual se destinan
casi 1.000 millones de dólares
para fomentar, en los siguientes
cuatro años, la investigación
multidisciplinar entre equipos
de investigación que
trabajen para obtener objetivos
a largo plazo en el área
de la Nanociencia y Nanoingeniería
(durante el año 2005
se esperaban gastar en este
campo 980 millones de dólares
en su centro nacional).
Japón cuenta también
con un poderoso plan soportado
desde los sectores industriales
y el gobierno. En países
como Corea, Singapur, o Taiwán,
la iniciativa fundamentalmente
tiene base industrial, liderada
por los grandes consorcios de
la microelectrónica o
automoción que allí
se establecieron o formaron
durante las últimas décadas
(por ejemplo la empresa Samsung
dedica más de 500 personas
a desarrollos basados en Nanotecnología
en un centro de investigación
creado hace apenas dos años).
En Europa, de forma más
modesta, se han ido estableciendo
poco a poco planes nacionales
o europeos donde la Nanotecnología
se presenta como un punto clave.
Así, la Unión
Europea, lanzó ya en
el V Programa Marco de la UE
la incitativa NID (Nanotechnology
Information Devices), dentro
del plan IST (Information Society
Technologies), que intenta fomentar
la creación de consorcios
con la finalidad de no perder
terreno frente a los EE.UU.
o a Japón. Así,
durante este año 2005
se pretendía invertir
1.300 millones de euros en el
desarrollo de nuevos dispositivos
basados en esta tecnología.
En cuanto a España, es
preciso decir que son las universidades
y el CSIC (Centro Superior de
Investigaciones Científicas)
las que impulsan proyectos y
líneas de estudio con
investigaciones diversas como
el Institut de Biología
Molecular de Barcelona (ciudad
en la que se iniciará
la construcción, en febrero,
del nuevo Centro de Investigación
en Nanociencia y Nanotecnología
ubicado en la UAB); el Instituto
de Sistemas Optoelectrónicos
y Microtecnología (ISOM);
el Instituto Universitario de
Investigación en Nanociencia
de Aragón; y el Laboratorio
de Física de Sistemas
Pequeños y Nanotecnología
del CSIC.
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