L.
Fernando Arpón Izarzugaza,
Responsable de la división
de Baterías y Pilas Industriales
de Ukai, S.A.
En
los últimos años
las baterías recargables
han experimentado una profunda
evolución debido al cambio
de los dispositivos electrónicos
de gran consumo. Algunos fabricantes
han puesto en el mercado versiones
portátiles de sus dispositivos,
y también han aparecido
nuevos aparatos portátiles
que demandan una cantidad de
energía demasiado elevada
como para funcionar con pilas
desechables. La cámara
fotográfica digital,
por su parte, ha potenciado
la utilización de baterías
recargables ya que su consumo
electrónico es muy elevado.
Estas nuevas tendencias han
traído consigo un amplio
desarrollo de las baterías
recargables. Se han implantado
nuevas tecnologías y
otras han evolucionado mucho.
Los fabricantes de baterías
han hecho grandes esfuerzos
tecnológicos para aumentar
la densidad de energía
de las baterías. Esto
es, la capacidad que tiene una
batería con respecto
al volumen que ocupa. Así,
hace poco más de tres
años apenas se encontraban
en el mercado baterías
tamaño AA (R6) de tecnología
Ni-MH que alcanzaran los 2000
mAh. Hoy en día el mercado
presenta una amplia oferta de
marcas que en este tamaño
AA ofrecen un abanico inmenso
de capacidades pudiéndose
encontrar algunas marcadas hasta
con 2800 mAh. Pero, ¿Cómo
podemos saber cuál es
la capacidad real de las baterías?
En
primer lugar, hay que remitirse
al proceso de fabricación
y clasificación de las
baterías. Cuando un fabricante
decide fabricar baterías
de, por ejemplo, 2000 mAh. tiene
que medir todas las baterías
para analizar cuál ha
sido el resultado de la producción.
Todas las baterías se
analizan y se clasifican en
grupos que abarcan un rango
de capacidades. Por ejemplo
las baterías de 1900
- 1950 mAh se clasifican en
un grupo. Las de 1950 - 2000
mAh se clasifican en otro grupo.
Y así sucesivamente.
Las baterías del grupo
de 1950 - 2000 mAh se dice que
son baterías de Capacidad
mínima 1950 mAh. Por
lo tanto podemos adoptar la
conclusión de que el
fabricante nos garantiza que
la capacidad mínima es
de 1950 mAh. La Capacidad típica
es la más abundante en
ese grupo de baterías.
Si un fabricante nos dice que
las baterías son de 1950
mAh mínimo y 2000 mAh
típico podemos entender
que las mayoría de las
baterías serán
de 2000 mAh pero puede que algunas
estén cercanas a los
1950 mAh.
Rigor
en la clasificación
La seriedad y prestigio de cada
fabricante influye en la amplitud
de estos grupos de clasificación
así como en el rigor
a la hora de la clasificación.
No es igual un grupo de baterías
de capacidad típica 2000
mAh cuya capacidad mínima
es 1800 mAh que otro grupo de
baterías de capacidad
típica 2000 mAh cuya
capacidad mínima es 1950
mAh.
Y ¿cómo se mide
la capacidad? La norma IEC61951-1
(para baterías de Ni-Cd)
y la IEC61951-2 (para baterías
de Ni-MH) son las aplicadas
para unificar la designación,
medir la capacidad, la resistencia
interna, la endurancia, la conservación
de la carga, la seguridad frente
a sobrecargas, etc.
Con respecto al método
aplicable para medir la capacidad
(C), estas normas dan instrucciones
en función de la supuesta
capacidad de una batería.
Así, si tenemos una batería
de 2000 mAh diremos que su C
es 2000. Luego, utilizaremos
intensidades de carga o de descarga
relacionadas con esta C. Por
ejemplo cargar a C/10 es, en
nuestro ejemplo, cargar a 2000/10
= 200 mA. Descargar a C/5 es,
en nuestro ejemplo, descargar
a 2000/5 = 400 mA.
Con estos conocimientos previos
podemos enumerar las directrices
que la norma IEC60285 nos da
para una correcta medida de
la capacidad de una batería.
1) Primero debemos descargar
la batería, a temperatura
de 20† con C/5 hasta que alcance
menos de 1V.
2) En segundo lugar cargaremos
la batería durante 16
horas con una intensidad C/10
a una temperatura de 20†.
3) Dejaremos la batería
en reposo durante 60 -240 min.
4) Descargaremos la batería
a C/5 hasta que el voltaje sea
inferior a 1V a 20†.
Durante esta descarga la batería
debe tener un voltaje no inferior
a 1V por un tiempo superior
a 5 horas. Si esto se cumple,
podemos certificar que la batería
es de la capacidad “C”
prevista.
No resulta fácil realizar
la prueba de capacidad de una
batería, ya que para
ello debemos aplicar a la batería
una descarga de intensidad constante.
Existen instrumentos de laboratorio
(como el mostrado en la fotografía)
capaces de aplicar estos procesos
de medición a diferentes
baterías a la vez, con
parámetros de configuración
independientes. Esta instrumentación,
de muy elevado coste, representa
una ayuda fundamental para controlar
la calidad de una línea
de baterías.
Capacidad
real
En general, las baterías
suelen indicar la capacidad
típica. Podemos encontrar
en el mercado varias baterías
de una capacidad determinada,
pero sin conocer la capacidad
mínima del grupo de baterías
es difícil saber cuales
son de más capacidad
real. Algunas veces, las recomendaciones
de carga del fabricante nos
puede ayudar a adivinar cuál
es la capacidad mínima
de estas baterías. Por
ejemplo, si nos dicen que tenemos
que cargar unas baterías
a 180 mA durante 16 horas, podemos
deducir que si C/10 es 180 mAh
la C de ese rango de baterías
es de unos 1800 mAh. Es aconsejable
fijarse en estos pequeños
detalles ya que es muy probable
que una batería marcada
con 2500 mAh, pero que el fabricante
nos aconseja cargar a 180 mA,
tenga menos capacidad real que
una batería marcada con
2500 mAh que el fabricante nos
dice que es de 2400 mAh mínimo.
Hay que tener en cuenta que
las baterías no presentan
su mejor capacidad hasta el
tercer o cuarto ciclo. Una batería
va perdiendo capacidad paulatinamente.
A medida que la cargamos y descargamos
su capacidad va menguando. Por
lo tanto, debemos ser conscientes
que cada vez que hagamos la
medición de la capacidad,
la batería tendrá
una capacidad ligeramente inferior
a la anterior.
Las normas mencionadas especifican
también el método
que se debe aplicar para determinar
la endurancia en ciclos de una
batería. Esto es, el
número de veces que podremos
cargar y descargar una batería.
El procedimiento consiste en
aplicar a la batería
grupos de 50 ciclos con una
intensidad de carga y de descarga
específicos. Cada vez
que lleguemos al ciclo 50 se
mide la duración de la
descarga aplicando el procedimiento
completo descrito anteriormente.
Si la batería dura más
de 3 horas comenzaremos un nuevo
bloque de 50 ciclos. Cuando
la duración de un ciclo
50 sea inferior a 3 horas se
considera que la batería
está agotada. Las normas
nos indican que una batería
de Ni-MH debe durar más
de 500 ciclos.
Vida de la batería
Existen muchos factores que
reducen la vida de una batería.
Los métodos de carga
rápidos que no incorporan
un control minucioso del fin
de carga (mediante la detección
-ΔV) producen temperaturas
elevadas en el interior de la
batería que provocan
un envejecimiento prematuro
de la misma.
Una carga errónea con
la polaridad invertida es absolutamente
letal para la batería.
Suele producir pérdidas
de los compuestos que en muchos
casos conllevan el deterioro
definitivo de la batería.
Un factor determinante de la
calidad de una batería
es el sellado de la misma, así
como la incorporación
de elementos de seguridad para
prevenir el riesgo de explosión
debido al aumento irracional
de la presión interna.
No olvidemos que las baterías
de Ni-Cd y Ni-MH tienen impedancias
internas muy bajas. Esta característica
hace que, en el caso de un cortocircuito
accidental, la intensidad entregada
sea de un valor muy alto lo
cual produce a su vez una temperatura
interna muy elevada. Estas temperaturas
elevadas pueden poner a prueba
los elementos de seguridad para
prevenir la explosión
de un elemento.
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