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Francisco Ramos Pascual.
Profesor Titular de la Universidad
Politécnica de Valencia.
framos@upvnet.upv.es
En
la actualidad, la principal
limitación de las redes
ópticas de alta velocidad
se encuentra en los dispositivos
de conversión opto-electrónica
(O/E) y electro-óptica
(E/O), por lo que el disponer
de la capacidad de procesar
señales directamente
sobre la propia fibra óptica
supone un enorme potencial.
A esto se añade el hecho
de que el principal coste de
los dispositivos fotónicos
se encuentra en el empaquetado,
siendo deseable evitar en lo
posible los interfaces de acoplamiento
de luz entre fibras y dispositivos
ópticos. En este artículo
se muestran dos ejemplos de
técnicas que permiten
la fabricación de dispositivos
en el interior de fibras para
realizar funcionalidades típicas
de las redes ópticas.
Estos descubrimientos pueden
conducir en el futuro a una
Internet más rápida
y barata.
Funciones
electrónicas en el interior
de fibras
Recientemente, investigadores
de las universidades de Southampton
y Pennsylvania han descubierto
un modo eficaz de realizar funciones
electrónicas en el interior
de una fibra óptica [Sazio
et al., Science (2006) 311,
1583]. Como es sabido, la fibra
óptica de sílice
es el medio ideal para transmitir
luz, mientras que semiconductores
como silicio o germanio constituyen
la mejor opción para
manipular electrones. La base
del descubrimiento consiste
pues en combinar ambas tecnologías
en un mismo dispositivo, es
decir, incorporar los materiales
que se utilizan en la fabricación
de los chips de los ordenadores
en el interior de fibras ópticas.
Más concretamente, los
investigadores han demostrado
la deposición de semiconductores
cristalinos en el interior de
los poros de las fibras ópticas.
La fabricación de dispositivos
semiconductores en el interior
de fibras para permitir la manipulación
de señales ópticas
se espera que proporcione un
método muy efectivo para
acoplar los procesos ópticos
y electrónicos, evitando
de este modo los procesos de
conversión E/O y O/E.
El grupo de investigadores utilizó
los poros de dimensiones micro-
y nano-métricas de las
fibras ópticas microestructuradas
(MOFs, Microstructured Optical
Fibers) como cámaras
de reacción en las cuales
se pueden depositar una gran
variedad de materiales semiconductores
mediante la deposición
por vapor químico (CVD,
Chemical Vapor Deposition).
De esta forma se pueden fabricar
conductos de Ge y Si policristalino
de alta calidad en el interior
de MOFs de sílice.
Adicionalmente, también
se pueden formar semiconductores
compuestos como GeS2 y heteroestructuras
tales como una heterounión
SiGe coaxial o una unión
Schottky anular Au/Si.
Como ejemplo, se fabricó
un transistor de efecto de campo
basado en un conducto de Ge
continuo en el interior de un
capilar de sílice de
11 mm de longitud. Además,
también se pudo observar
el guiado de luz infrarroja
por el interior de un núcleo
de Si.
Este descubrimiento supone la
base de una tecnología
que permitirá la fabricación
de un gran número de
componentes en el interior de
las fibras, con aplicaciones
que van desde la computación
hasta la biomedicina. Si se
evita que la señal abandone
la fibra óptica, entonces
se conseguirán mayores
velocidades, mayor eficiencia
y un menor coste.
Redes
de difracción sobre fibra
óptica
Otra posibilidad mucho más
conocida para el procesado de
señales en fibras ópticas
son las redes de difracción
de Bragg sobre fibra o Fiber
Bragg Gratings (FBGs). Una FBG
consiste en una perturbación,
tanto periódica como
aperiódica, del índice
de refracción efectivo
del núcleo de una fibra
óptica. Esta perturbación
suele ser aproximadamente periódica
sobre una longitud de unos pocos
milímetros o centímetros,
con períodos de cientos
de nanómetros. El resultado
de ello es que la luz que se
propaga por la fibra se refleja
para un pequeño margen
de longitudes de onda donde
se cumple la condición
de Bragg. El dispositivo encuentra
un gran número de aplicaciones
como filtro óptico, demultiplexor
WDM o sensor. Si además
se diseña con una variación
lineal del período de
modulación (chirp), entonces
se tiene un potente dispositivo
compensador de dispersión
cromática. En el mercado
pueden encontrarse múltiples
dispositivos comerciales en
todas las áreas de aplicación
anteriormente comentadas.
Normalmente, la fabricación
de las FBGs se realiza iluminando
el núcleo de la fibra
con luz láser ultravioleta
(proveniente por ejemplo de
un láser de excímero
de KrF o ArF), lo cual induce
algunos cambios estructurales
y una modificación permanente
del índice de refracción.
La fotosensibilidad del cristal
del núcleo tiene una
fuerte dependencia con su composición
química y la longitud
de onda UV. Por ejemplo, el
sílice proporciona una
baja fotosensibilidad, pero
las fibras de germanosilicato
permiten alcanzar una relación
de contraste de índices
de refracción de hasta
10-3. Este valor puede incluso
mejorarse inyectando hidrógeno
en la fibra.
Técnica más versátil
Las primeras FBGs se fabricaron
mediante un haz láser
visible propagado a lo largo
del núcleo de la fibra,
pero en 1989 G. Meltz demostró
una técnica mucho más
versátil basada en la
superposición de haces
de luz ultravioleta (técnica
de holografía transversal).
El ángulo existente entre
ambos haces permite un control
del período del patrón
de luz en el núcleo de
la fibra y, por lo tanto, de
la longitud de onda de Bragg.
En la actualidad, los dos haces
se suelen obtener por exposición
a luz UV de una máscara
de fase periódica, usando
los dos haces difractados de
primer orden. Para obtener patrones
más complicados se pueden
utilizar máscaras de
fase no periódicas. Otra
posible técnica de fabricación
es la punto a punto, donde las
regiones con mayor índice
de refracción se escriben
individualmente mediante un
pequeño haz láser
focalizado. Se trata de una
técnica bastante flexible
y especialmente adecuada en
el caso de FBGs de período
largo. Finalmente, en lugar
de luz ultravioleta, también
existe la posibilidad de utilizar
luz infrarroja para escribir
las FBGs. En este caso se emplean
pulsos de femtosegundos de elevada
intensidad, induciéndose
un fenómeno de absorción
de dos fotones cerca del punto
de focalización del haz
láser, pero no así
en las regiones exteriores.
Dependiendo de las condiciones
de escritura, existen diferentes
mecanismos físicos involucrados
en la formación de las
redes de Bragg, por lo que se
pueden definir distintos tipos
de FBGs. Las FBGs de Tipo I
se escriben con intensidades
moderadas, mientras que las
de Tipo II emplean mayores intensidades
durante cortos períodos
de tiempo, habitualmente un
pulso de nanosegundos proveniente
de un láser de excímero.
Incluso se pueden escribir antes
de colocarle la cubierta a la
fibra, de tal forma que se evite
tener que quitarla después
y obtener un grating con la
resistencia mecánica
de la fibra corriente.
En resumen, los primeros pasos
para el procesamiento de señales
ópticas en el interior
de fibras ya se han producido.
A la ya existencia de las FBGs,
ahora se une el hecho de poder
combinar el mundo de la electrónica
y de la fotónica en el
interior de las fibras ópticas.
Sin lugar a dudas, si este descubrimiento
evoluciona con paso firme, dará
lugar a una auténtica
revolución tecnológica
que podría abaratar considerablemente
el precio de los dispositivos
fotónicos.
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