Aunque
el mercado de las pilas y las
baterías da un balance
positivo en España en
el año 2006 (a las demandas
clásicas para
alarmas y SAIs, se suman las
de los emergentes sectores de
energía solar y eólica),
las empresas españolas
que comercializan baterías
de plomo no parecen compartir
la misma suerte.
La principal preocupación:
el aumento del precio del producto.
El
aumento creciente del precio
de las materias primas utilizadas
para la fabricación de
baterías de plomo ha
puesto en alerta a las empresas
de nuestro país, que
ven con preocupación
cómo la China acapara
la producción de un sector
que ofrece productos cada vez
más caros a sus compradores
occidentales.
En los últimos años,
se ha registrado un aumento
progresivo del precio de la
materia prima, y ante esta situación,
China ha optado por fortalecer
el mercado interno, dejando
de favorecer operaciones de
exportación, lo cual
ha repercutido de nuevo en el
coste del producto final.
Abaratamiento
inicial
La industria vivió un
abaratamiento en los precios
de la baterías de plomo
en el período 2003-2005
fundamentalmente por dos cuestiones:
por un lado, por la estabilidad
en el coste de las materias
primas, y por el otro, por la
reducción de precios
de fabricación. En este
sentido, la mano de obra barata
en la industria china -y la
de Taiwán y de Corea
del Sur de forma marginal- repercutía
en el precio final del producto,
mientras que el panorama global
asistía a un desmantelamiento
de la producción en Europa,
Estados Unidos y Japón.
Sin embargo, la coyuntura favorable
se desaceleró en 2005,
cuando subió el precio
de la placa de plomo hasta alcanzar
los 9.000 yuanes la tonelada
y, en un segundo incremento,
esta vez del 40%, el precio
del material llegó hasta
los 12.800 yuanes/ tonelada.
En el mercado español,
como en otros europeos, la primera
reacción fue la de utilizar
el producto en stock (no se
compraba más material),
aunque finalmente se aceptaron
los nuevos precios y se continuó
con la compra del producto,
ahora más costoso.
A partir de entonces, el sector
no sólo no se ha estabilizado
(hasta el último trimestre
de 2006 los precios de las baterías
de plomo han proseguido con
su escalada motivada por el
encarecimiento de la materia
prima), sino que se ha visto
afectado por la emergencia del
mercado interno chino: El espectacular
crecimiento de la demanda interna
en la “fábrica
del mundo” ha generado
escasez y especulación
con la materia prima (níquel,
cobre, hierro, plomo...) lo
que ha provocado a su vez que
los precios estén subiendo
con rapidez y los plazos de
entrega de los productos acabados
se están alargando. El
gobierno chino, consciente de
la situación, está
fomentando la fabricación
para el consumo interno, cuando
lo que promocionaba meses antes
eran precisamente las operaciones
de exportación. Así,
en septiembre la administración
en Pekín retiraba a los
fabricantes de plomo una subvención
a la exportación del
13%.
Perspectivas
De cara al futuro, las perspectivas
son diversas. Por un lado, se
espera una evolución
positiva del sector, ya que
cada vez surgen nuevas aplicaciones
en la que son necesarias las
baterías. Sin embargo,
según explica Gonzalo
Guerrero, director de ventas
de la empresa española
Sutelco, “existe una gran
incertidumbre sobre cómo
va a aceptar el mercado este
incremento de precios”.
“Cuando la batería
es una necesidad, los usuarios
tendrán que aceptar este
incremento, pero cuando se trate
de un componente más
dentro de un equipo, y ese equipo
tenga unas limitaciones de precios,
es posible que algunos de los
fabricantes se planteen fabricar
sus productos en otros países
donde la mano de obra sea más
barata, de tal forma que puedan
compensar el encarecimiento
de la batería de plomo.
Otra de las soluciones, más
estructural, para corregir esta
tendencia, pasa por reducir
la dependencia con China (no
solo en el sector de las baterías
sino en otras muchas industrias
que se han visto afectadas por
el cierre de fábricas
en Occidente). En este caso
deberían ser las autoridades
quienes diseñaran un
plan de fortalecimiento de la
producción propia, “incentivando
también el consumo interno
o penalizando el consumo de
productos Made in China”,
señala Guerrero.
En cuanto a la posibilidad de
encontrar otros mercados internacionales
competitivos y alternativos
al chino donde continuar la
producción, la opinión
del director de ventas de Sutelco
es que “lamentablemente,
el mercado chino ha monopolizado
la fabricación de baterías
de plomo”. “No sabemos
si países como la India
o los países africanos
-donde la mano de obra es barata
y no habría grandes restricciones
en materia de medio ambiente-
podrían sumarse a la
fabricación de baterías
en el futuro. Pero el momento,
debería pasar mucho tiempo
antes de desbancar al gigante
chino”, continúa
Guerrero.
Intrusismo
Además de la problemática
con las baterías de plomo,
el sector en España se
enfrenta a otros grandes retos,
como lo son el de superar el
elevado coste del transporte
y el almacenamiento del producto,
o lidiar con “el intrusismo
por parte de oportunistas que
compran producto no cualificado
en China y luego lo introducen
en el mercado a bajo coste.
Esto causa un concepto erróneo
del precio en el cliente final,
y genera mucha desconfianza
en el mercado”, asegura
Guerrero.
| Confusión
RoHS |
La
directiva europea RoHS (Restriction
of the use of certain Hazardous
Substances), en vigor desde
el pasado 1 de julio de
2006, restringe -fomenta
la reducción- el
uso de seis materiales peligrosos
en la fabricación
de varios tipos de equipos
eléctricos y electrónicos,
entre ellos el plomo. Sin
embargo, el hecho de que
las baterías de plomo
tengan este material como
principal componente, no
impide que cumplan la normativa
RoHS: lo harán si
no contienen níquel
ni cadmio y si llevan impreso
en su superficie el símbolo
de que contienen este material.
Otra de las medidas adoptada
por las empresas que comercializan
o almacenan baterías
de plomo en nuestro país
es la de estar adscritas
a un registro de residuos
autonómico que les
permite deshacerse de cualquier
batería en garantía
devuelta por los clientes.
En cuanto a la RoHS, además
de la contención
de material contaminante
en el producto, la directiva
también hace referencia
a la soldadura de componentes
electrónicos a la
placa de un circuito impreso.
Este procedimiento no afecta
a las baterías de
plomo, ya que su proceso
de montaje es diverso.
Una de las consecuencias
de la confusión que
existe en el mercado es
que algunos usuarios están
buscando alternativas a
las baterías de plomo
en otro tipo de tecnologías
más acordes con la
normativa europea. |
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