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El pasado 12 de diciembre, el
Palacio de Congresos de Madrid,
acogió el VII Congreso
de Telecomunicaciones organizado
por ASIMELEC, en colaboración
con el Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio.
En él, los principales
agentes del mercado de las Telecomunicaciones,
y a través de ponencias
y mesas redondas, debatieron
sobre la convergencia digital,
las tendencias, VoIP, normativa,
estándares e Internet
y otros aspectos relacionados
con el presente y futuro de
este macrosector.
El
Congreso de Telecomunicaciones,
organizado por la Asociación
Multisectorial de Empresas Españolas
de Electrónica y Comunicaciones,
ASIMELEC, abrió sus puertas
con la intervención de
Joaquín Osa, director
general de Instrucción
de la Comisión del Mercado
de las Telecomunicaciones, CMT,
que avanzó los nuevos
objetivos del organismo sobre
regulación y mercado,
y propició algunas de
las claves para el debate posterior
sobre Convergencia, Integración
y Tendencias.
Esta mesa redonda, que estuvo
moderada por Carlos Alonso-Pérez,
director de Negocio y Operadores
de ONO, contó con la
participación de Fermín
Marquina, responsable de Regulación
de Telefónica España;
Miguel Udaondo, director de
Relaciones con la Administración
de Vodafone y Eva Pérez,
directora de Relaciones con
la Administración de
France Telecom España
(Orange). En ella, los tres
ponentes coincidieron en señalar
que el camino hacia la convergencia
es inevitable: Así, Eva
Pérez manifestó
la necesidad de una convergencia
tecnológica (a través
de la plataforma IP se ha conseguido
un gran avance en este sentido),
convergencia de sistemas (tanto
en la facturación como
en la gestión de la red)
y una convergencia del sector,
en donde operadores y proveedores
deben ofrecer algo más
que voz de una forma sencilla
y entendible por todo el mundo.
Asimismo, Pérez aseguró
que la Administración
debe promover la convergencia
y la innovación, así
como velar por el servicio público
y la garantía de los
derechos de propiedad intelectual.
Por su parte, Fermín
Marquina, de Telefónica,
manifestó que “para
avanzar en la Sociedad de la
Información hay que enriquecer
la oferta con servicios de valor
añadido”. En su
opinión, los operadores
deben ser los catalizadores
de este proceso por construcción,
teniendo siempre en cuenta que
“la convergencia no es
un fin en sí mismo, es
una herramienta que debe posibilitar
soluciones sencillas, que creen
valor añadido para el
cliente, y con cuidado de no
incrementar la denominada brecha
digital”. En este sentido,
resaltó que lo importante
son las soluciones que se consigan,
no la tecnología empleada
en ello (tanto si viene de la
integración o de la sustitución
tecnológica). Por este
motivo, el responsable de Telefónica,
solicitó al Regulador
una absoluta neutralidad a la
hora de tratar las distintas
propuestas tecnológicas.
Por último, Miguel Udaondo,
de Vodafone, se mostró
rotundamente convencido de que
el futuro está en la
movilidad y en los datos, por
lo que considera absolutamente
necesario “no poner trabas
al desarrollo de las infraestructuras”.
La convergencia como
revolución
El Congreso contó con
otros debates como el surgido
sobre la “Net Neutrality”
(Neutralidad de Internet, que
establece que todo el tráfico
que circula por la Red debe
ser tratado en condiciones de
igualdad, al margen de cuál
sea el contenido y quienes sean
emisor y receptor) o sobre los
nuevos modelos de negocio surgidos
en torno a la VoIP. Sin embargo,
uno de los aspectos más
destacados de este encuentro
fue el informe sobre Convergencia
Digital en España presentado
por Andrés Font, director
general del Centro de Análisis
de la Sociedad de la Información
y las Telecomunicaciones ENTER.
Según dicho estudio,
hablar de convergencia es referirse
a “una incuestionable
realidad” que sigue siendo
“una tendencia, pero,
sobre todo, el horizonte más
presumible para los próximos
años”.
Esta convergencia, en opinión
de Font, es una revolución
porque cambiará paradigmas,
comportamientos, usos, facilidades...
Conforme avance, se irá
modificando radicalmente la
mayoría de parámetros
de la oferta y consecuentemente
de la demanda en torno a todo
lo que venimos llamando Sociedad
de la Información. Afectará
a sectores y actividades que,
hasta hace poco, evolucionaban
en gran medida ajenos: telecomunicaciones,
informática y medios
de comunicación-entretenimiento.
Pero también interrelacionará
elementos relativos a industrias
sin puntos de contactos previos:
redes, dispositivos y contenidos.
El informe señala que
la convergencia es un fenómeno
“esencialmente tecnológico
propiciado y auspiciado centralmente
por la digitalización”,
aunque no basta para explicarla.
Por este motivo, una parte relevante
de los jugadores del mercado
se está replanteando
(o lo hará en el futuro)
la esencia de su negocio y sólo
los que sean capaces de aprovechar
las nuevas oportunidades, con
flexibilidad y anticipación,
conseguirán mantenerse.
Dada la centralidad que en todo
ello corresponde a Internet,
el estudio pone de relieve una
realidad en donde ninguno de
los jugadores asentados en la
Red corresponde al ámbito
empresarial de la Unión
Europea. De hecho, sus líderes
consolidados se ubican en Estados
Unidos, con una incipiente emergencia
de otros en Asia-Pacífico.
El informe se plantea tomar
en consideración la posibilidad
de que los operadores de telecomunicaciones
autóctonos asuman este
papel (disponen de recursos,
tanto financieros como tecnológicos,
y cuentan con una base de clientes
capaz de servir de punto de
arranque). El problema es que,
en su mayoría, son operadores
incumbentes (varias incluso
aún tienen al Estado
como relevante accionista) y,
de momento, la regulación
no lo permite.
Por todo ello, el informe concluye
que, dependiendo de cómo
se articule y aplique la regulación
(el nuevo marco europeo que
se está gestando en Bruselas)
se posibilitará la supervivencia
de innovaciones tecnológicas
y el éxito de nuevos
modelos de negocio.
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