Francisco Ramos Pascual.
Profesor Titular de la Universidad
Politécnica de Valencia
framos@upvnet.upv.es
Hoy en día los sensores
pueden encontrarse en gran número
de sistemas y dispositivos electrónicos.
La mayor parte de estos sensores
adolecen de la capacidad de
procesar y analizar los datos
que detectan, limitándose
a funcionar como un transductor
que realiza la medición
de una o más variables
del entorno y envía dicha
información a un procesador
central. Sin embargo, los investigadores
predicen la llegada de una nueva
generación de sensores,
dotados de inteligencia propia,
capaces de organizarse a sí
mismos y de interconectarse
de forma inalámbrica
con otros semejantes. Surgen
así las llamadas redes
de sensores inalámbricos
(Wireless Sensor Networks, WSN),
consistentes en macroredes ad-hoc
formadas por multitud de sensores
individuales que intercambian
información entre sí
sin necesidad de cables y mediante
un protocolo de comunicación
pre-establecido.
En los últimos años,
varios laboratorios de investigación,
y especialmente multinacionales
como Intel, han apostado fuertemente
por esta tecnología.
En diversos informes se augura
que este tipo de redes conllevarán
una revolución tecnológica
similar a la que tuvo la aparición
de Internet. De hecho, DARPA
(Defense Advanced Research Projects
Agency), institución
dependiente del Departamento
de Defensa estadounidense, también
se ha involucrado en el desarrollo
de este tipo de redes. Ya se
habla de redes de vigilancia
global del planeta, capaces
de registrar los hábitos
de la gente, realizar un seguimiento
de personas y mercancías
concretas, monitorizar el tráfico,
etc. Aunque para ello habrá
que esperar todavía unos
años, sí que han
surgido múltiples iniciativas
y proyectos de investigación
de enorme interés y aplicabilidad
práctica. En este artículo
describiremos algunas de estas
experiencias que demuestran
el potencial de esta tecnología.
Aplicaciones
agrícolas
La agricultura constituye una
de las áreas donde se
prevé que pueda implantarse
con mayor rapidez este tipo
de tecnología. Por ejemplo,
las redes de sensores favorecen
una reducción en el consumo
de agua y pesticidas, contribuyendo
a la preservación del
entorno. Adicionalmente, pueden
alertar sobre la llegada de
heladas, así como ayudar
en el trabajo de las cosechadoras.
Gracias a los desarrollos que
se han producido en las redes
de sensores inalámbricos
en los últimos años,
especialmente la miniaturización
de los dispositivos, han surgido
nuevas tendencias en el sector
agrícola como la llamada
agricultura de precisión.
Esta disciplina cubre múltiples
prácticas relativas a
la gestión de cultivos
y cosechas, árboles,
flores y plantas, ganado, etc.
Entre las aplicaciones más
interesantes se encuentra el
control de plagas y enfermedades.
Por medio de sensores estratégicamente
situados, se pueden monitorizar
parámetros tales como
el clima, la temperatura o la
humedad de las hojas, con el
fin de detectar rápidamente
situaciones adversas y desencadenar
los tratamientos apropiados.
La gran ventaja del uso de esta
tecnología es la detección
a tiempo y la aplicación
óptima de los pesticidas,
únicamente en aquellas
zonas donde resulta realmente
necesario.
Aplicaciones
sociales y sanitarias
El cuidado de personas mayores
requiere en la mayor parte de
los casos de un seguimiento
exhaustivo de sus actividades,
lo cual limita su privacidad
y al mismo tiempo supone una
excesiva carga de trabajo para
los cuidadores. Mediante el
uso de una red de sensores inalámbricos
situados en puntos estratégicos
del domicilio del anciano, así
como en objetos de uso cotidiano,
los cuidadores pueden monitorizar
en tiempo real el comportamiento
de las personas mayores, evitando
la realización de tareas
tediosas y centrándose
en aspectos más importantes
como es la mejora de su calidad
de vida.
Adicionalmente, el cuidado médico
tanto en hospitales como fuera
de los mismos, por ejemplo la
rehabilitación de pacientes,
también se beneficia
del uso de esta tecnología.
Un ejemplo de ello es el proyecto
CodeBlue, desarrollado en la
Universidad de Harvard. En este
caso se han implementado distintos
tipos de sensores para la monitorización
de parámetros vitales:
tasa de latidos del corazón,
concentración de oxígeno
en sangre, datos EKG de electrocardiograma,
etc. Toda esta información
se recoge por los sensores y
se distribuye de forma inalámbrica
a una PDA u ordenador portátil
para su procesamiento. De este
modo, cualquier señal
de alerta puede detectarse a
distancia en tiempo real.
Aplicaciones en la naturaleza
El mantenimiento y cuidado de
espacios y parques naturales
resulta complejo en gran medida
por las especiales características
de los mismos. Se trata de áreas
de grandes dimensiones, en algunos
casos de difícil acceso,
que están repletos de
especies vegetales y animales
que hay que preservar, por lo
que la supervisión de
los mismos debe realizarse empleando
métodos lo menos intrusivos
posibles. Nuevamente las redes
inalámbricas de sensores
pueden resultar de gran ayuda
en este tipo de tareas. Los
sensores, de pequeño
tamaño, pueden disimularse
con en el entorno, procesando
los datos de diversos parámetros
ecológicos y transmitiendo
la información de forma
inalámbrica hasta un
centro de control, situado normalmente
en la caseta de los guardias
forestales. De este modo, se
evita en la medida de lo posible
la circulación de personas
y vehículos por el parque.
Entre los parámetros
a monitorizar podemos enumerar:
temperatura, humedad, crecimiento
de árboles y arbustos,
desplazamientos de especies,
conteo de animales, caudales
de ríos, etc.Aplicaciones
civiles
IrisNet es una arquitectura
software desarrollada por Intel
para la gestión de redes
mundiales de sensores de diversos
tipos, incluyendo vídeo,
permitiendo el acceso distribuido
a dichos sensores de una forma
potente y eficiente. Cuando
el número de dispositivos
crece de forma significativa,
como es el caso de telarañas
mundiales de sensores, resulta
clave disponer de herramientas
eficientes para el acceso a
los mismos, en especial por
el elevado consumo de ancho
de banda. En el proyecto IrisNet
se han demostrado distintas
aplicaciones prácticas
que hacen uso de dicha herramienta.
Entre ellas se incluyen las
siguientes:
• Localización
de plazas libres en párkings
• Vigilancia de niños
y personas mayores mediante
videocámaras
• Seguridad del hogar
• Avisador de riesgo de
epidemias (gripe, fiebres, etc.)
• Monitorización
de redes de ordenadores
• Observatorios terrestres
y marítimos (costas)
Aplicaciones militares
Además de las propias
aplicaciones civiles, las redes
de sensores inalámbricos
encuentran un importante campo
de aplicación en misiones
militares. Por ejemplo, en la
identificación y seguimiento
de tropas o vehículos
militares, así como en
la detección de armas
químicas y biológicas.En
la actualidad, la tecnología
de sensores inalámbricos
se encuentra en plena efervescencia.
Es por ello que se espera que
en los próximos años
evolucione de forma significativa.
Las investigaciones apuntan
en direcciones relativamente
claras. Resulta fundamental
disponer de sensores de pequeño
tamaño y gran autonomía,
por lo que se investiga tanto
en técnicas de miniaturización
como de bajo consumo de potencia.
Si bien el uso de pequeñas
baterías es la opción
más simple, resultaría
clave disponer de técnicas
para la alimentación
remota e inalámbrica
de dichos sensores. Adicionalmente,
también son muy importantes
los protocolos de comunicación
y los interfaces radioeléctricos
(Bluetooth, Wi-Fi, WiMAX, FHSS,
...), especialmente conforme
aumenta el número de
dispositivos y las potenciales
interferencias. Por último,
las técnicas de inteligencia
artificial se han aplicado ya
con éxito en algunas
experiencias, lo que sin lugar
a dudas augura un futuro más
que prometedor para esta tecnología.
|