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Francisco
Ramos Pascual. Profesor Titular
de la Universidad Politécnica
de Valencia.
framos@upvnet.upv.es
Las
fibras ópticas han jugado
un papel clave en el desarrollo
de las actuales redes de comunicaciones.
Nadie discute sus excelentes
propiedades para la transmisión
de datos a altas velocidades
y largas distancias. A su vez,
las exigencias cada vez mayores
que se le imponen a las fibras
han propiciado la aparición
de determinados estándares
y requisitos de fabricación
que han dado lugar a múltiples
clases de fibra. De este modo,
los principales fabricantes
cuentan en su catálogo
con fibras de dispersión
desplazada, fibras compensadoras
de dispersión, fibras
de bajas pérdidas, etc.
Es
evidente que los enlaces de
comunicaciones ópticas
han sido un importante motor
para la investigación
y el desarrollo de nuevos tipos
de fibras de mejores prestaciones,
desde el punto de vista de la
atenuación, la dispersión
cromática, los efectos
no lineales o la dispersión
de polarización. Sin
embargo, no debemos obviar que
existen multitud de aplicaciones
adicionales que también
se benefician del uso de fibras
ópticas.
Y en estos campos las propiedades
anteriores no son esenciales,
sino que más bien se
requieren otro tipo de especificaciones.
En concreto, algunos ejemplos
de aplicaciones son: aplicaciones
médicas (biomedicina,
cirugía), aplicaciones
militares o aeronáuticas
(sensores), aplicaciones industriales
(corte de materiales), aplicaciones
civiles, etc. A continuación
describiremos algunas de las
fibras que se utilizan para
este tipo de aplicaciones. Fibras
para aplicaciones médicas
Hace unos años se desarrolló
en el Massachusetts Institute
of Technology un innovador tipo
de fibra basada en el empleo
de espejos dieléctricos
de bajas pérdidas. A
diferencia de otros reflectores
dieléctricos, en este
caso se utilizó una estructura
fotónica de banda prohibida
caracterizada por una alta reflectividad
para cualquier ángulo
de incidencia y un gran margen
de longitudes de onda. El reflector
consistía en alternar
capas concéntricas de
materiales de distinto índice
de refracción, obteniéndose
una fibra adecuada para la transmisión
de radiación infrarroja
proveniente de láseres
de CO2. Este
tipo de láseres se utilizan
ampliamente en cirugía
y tratamientos dermatológicos,
pues presentan características
muy adecuadas para el corte
de tejidos. Sin embargo, la
aplicación del haz láser
al paciente requiere de un brazo
articulado de gran tamaño.
Gracias a estas fibras, es posible
el uso de un endoscopio flexible,
permitiendo la aplicación
de tratamientos quirúrgicos
mínimamente invasivos.
Adicionalmente, la disponibilidad
de fibras para longitudes de
onda más cortas ha permitido
que otros láseres (como
por ejemplo Nd:YAG en odontología)
se incorporen al campo de la
medicina.Sensores de fibra
La utilización de fibras
ópticas como sensores
se remonta a hace más
de treinta años. De hecho,
las primeras patentes son incluso
anteriores a la propuesta de
Kao y Hockham de utilizar las
fibras como medio de transmisión
de datos. El funcionamiento
de los sensores en fibra óptica
se suele basar en técnicas
interferométricas. En
concreto, se utilizan un par
de fibras. Una de ellas se usa
para realizar la medida, mientras
que la otra sirve como referencia.
Los haces de luz viajan por
ambas fibras, reflejándose
al final de las mismas y volviendo
al punto de origen donde se
combinan. Este proceso produce
un patrón de interferencia,
el cual depende de la diferencia
de caminos recorridos por ambos
haces. A partir de esta diferencia
de distancias se puede determinar
el valor de la magnitud medida.
Por ejemplo, este tipo de sensores
se ha utilizado con éxito
para medir torsiones en alas
de aviones o detectar movimientos
en grandes obras civiles como
puentes o presas. También
se ha propuesto el uso de giróscopos
basados en un anillo de fibra
(interferómetro de Sagnac)
en aplicaciones civiles, geofísicas
y aeronáuticas. En estos
casos, se detectan los movimientos
de rotación del giróscopo
de forma similar a como haría
un equipo de navegación
GPS.
Igualmente,
también es bastante habitual
utilizar redes de difracción
en fibra para detectar torsiones
y cambios de temperatura. O
incluso el empleo de reflectómetros
ópticos en el dominio
temporal (OTDR). Con estos últimos
se pueden detectar aumentos
de carga o de presión
en amarres mediante el empleo
de reflectores parciales equiespaciados.
Como ejemplo, esto último
se ha utilizado con éxito
en el caso de plataformas petrolíferas
en el golfo de Méjico.
En general, los sensores de
fibra se utilizan para medir
gran variedad de magnitudes
físicas, químicas
y biológicas.
Fibras
con cubiertas especiales
En determinadas aplicaciones,
la fibra necesita tenderse en
entornos hostiles. Entre otros
factores, la fibra debe soportar
humedad, altas temperaturas,
presiones o torsiones extremas,
etc. Para alargar su tiempo
de vida, las fibras se fabrican
con una serie de cubiertas especiales.
Un ejemplo de ello es la fibra
con cubierta de poliamida, la
cual asegura una protección
hermética y un amplio
margen de temperaturas de funcionamiento
(-65 a +300 ºC). Además,
la mayoría de las roturas
de fibra se producen como consecuencia
de fisuras microscópicas
en la superficie de la fibra,
las cuales se acrecentan con
el tiempo debido a los efectos
destructivos del vapor de agua.
En estos casos, una cubierta
adicional de carbón proporciona
una mayor seguridad.
Por último, existe también
la posibilidad de fabricar fibras
con cubierta metálica
que pueden soportar temperaturas
de hasta 400-600 ºC empleando
aleaciones de cobre-níquel
o aluminio. Como ventaja adicional,
este tipo de fibras son resistentes
a las radiaciones. Mención
especial tiene este hecho, pues
la empresa Fujikura también
ha fabricado un nuevo tipo de
fibra resistente a radiaciones
con el fin de utilizarse próximamente
en el mayor acelerador de partículas
del mundo: el Large Hadron Collider
(LHC) del CERN. La dosis total
que puede recibir es de 100
kGy, el equivalente a 1.000
millones de rayos X de un mamógrafo.
De todos modos, se ha probado
con dosis mayores (1,4 MGy),
observándose un aumento
de la atenuación de tan
sólo 0,03 dB/m. La fibra
se basa en un núcleo
de sílice puro y una
cubierta dopada con fluorina.
Mercado en continua expansión
En definitiva, se puede decir
que existe un importante mercado
de fibras especiales en continua
expansión. Con un volumen
aproximado de 150 millones de
euros en 2000, los analistas
predicen que éste aumentará
por encima de los 3.000 millones
de euros en 2010. En este artículo
se han presentado algunos ejemplos,
pero el lector interesado podrá
encontrar muchas más
aplicaciones. Entre ellas, podemos
enumerar: fibras especiales
para la transmisión de
haces de luz visible, para el
guiado de láseres de
alta potencia, para la construcción
de amplificadores ópticos
(fibras dopadas con erbio, fibras
dopadas con erbio-iterbio),
fibras fotosensibles, fibras
de terminación, etc.
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