Francisco
Ramos Pascual. Profesor Titular
de la Universidad Politécnica
de Valencia.
E-mail: framos@upvnet.upv.es
Las últimas generaciones
de sistemas inalámbricos
de banda ancha se benefician
de una mayor capacidad, un mayor
alcance, así como una
mejor fiabilidad, gracias al
empleo de la tecnología
MIMO. Los sistemas MIMO (multiple
input multiple output), cuyo
nombre proviene del empleo de
múltiples antenas en
transmisión y en recepción,
consiguen una mejora de la eficiencia
espectral (bit/s/Hz) y una reducción
de los desvanecimientos mediante
la utilización de técnicas
de codificación y diversidad.
Se asemejan, en cierto modo,
a la tecnología de antenas
inteligentes (smart antennas)
que emplean técnicas
de procesado de señal
para realizar un apuntamiento
dinámico del haz, aunque
en este caso con el fin principal
de aumentar la tasa de bit.
En el mercado se pueden encontrar
multitud de dispositivos que
emplean la tecnología
MIMO, habitualmente en combinación
con técnicas de modulación
OFDM (orthogonal frequency division
multiplexing). A modo de ejemplo,
las redes 3G y los sistemas
WiMAX ya implementan esta tecnología,
y en el futuro se espera que
lo hagan todas las redes 4G.
Arquitectura del sistema y fundamentos
básicos
El esquema básico de
un sistema MIMO consiste en
la utilización de N antenas
transmisoras y M antenas receptoras,
las cuales trabajan de forma
coordinada con el fin de optimizar
el rendimiento del canal de
transmisión en términos
de tasa de bit y propagación
multicamino. Podemos decir,
pues, que MIMO crea múltiples
flujos (enlaces) de datos paralelos
entre las diferentes antenas
transmisoras y receptoras, los
cuales pueden diferenciarse
en recepción gracias
a las técnicas de codificación
empleadas en la propagación
multicamino. Luego se trata
de sendas agrupaciones de antenas
alimentadas desde un punto común,
ya que en el caso de antenas
independientes el sistema no
funcionaría.
El fundamento de las técnicas
MIMO se basa en conseguir una
ganancia de canal, la cual puede
obtenerse mediante técnicas
de diversidad (fiabilidad del
sistema con respecto a desvanecimientos),
o bien mediante multiplexación
(capacidad del sistema). Se
tiene así los dos métodos
que se emplean habitualmente
en los sistemas MIMO, los cuales
pueden a su vez combinarse:
• Multiplexación
espacial: en este caso, la señal
a transmitir se divide en varios
flujos de datos de menor velocidad
que se transmiten a la misma
frecuencia por medio de cada
una de las antenas transmisoras.
Posteriormente, bajo ciertas
condiciones de diseño,
en el receptor se pueden volver
a recuperar dichos flujos de
datos y crear varios canales
en paralelo. Es un método
muy eficiente para aumentar
la capacidad del sistema con
relaciones señal a ruido
altas.
• Codificación
de diversidad: a diferencia
del caso anterior, se transmite
un único flujo de datos,
pero la señal se codifica
empleando códigos espacio-temporales.
La técnica puede aplicarse
en el transmisor sin tener conocimiento
de las propiedades del canal.
La mejora de la señal
por diversidad se basa en que
los desvanecimientos se producen
de forma relativamente independiente
en cada uno de los enlaces individuales.
La polarización de las
antenas se convierte también
en un aspecto importante en
esta técnica.
Los diversos enlaces entre antenas
constituyen lo que se conoce
como matriz de canal. Luego
matemáticamente un sistema
MIMO se puede expresar por medio
de la ecuación:
y = Hx + n,
donde “x” e “y”
son los vectores de señal
transmitida y recibida, respectivamente,
H es la matriz de canal, de
dimensiones MxN, y n es el vector
de ruido. Con estas variables,
la capacidad media de un sistema
MIMO es mín(M,N) veces
mayor que la de un sistema SISO
(single input single output)
tradicional, es decir, con una
única antena tanto en
transmisión como en recepción.
Ejemplo de sistema MIMO:
WiMAX 802.16e
Como se ha comentado con anterioridad,
las redes inalámbricas
WiMAX son un ejemplo de sistema
MIMO. En la especificación
móvil 802.16e, se propone
el uso del código espacio-temporal
propuesto por Alamouti en 1998
y referido como “matriz
A”. Este método
se basa en el uso de diversidad
en el transmisor y de dos antenas
receptoras cuyas salidas se
combinan en un esquema MRC (maximum
ratio combining). Por otro lado,
el método referido como
“matriz B” representa
un esquema de conversión
serie/paralelo (multiplexación
espacial pura), el cual proporciona
el doble de tasa de transmisión
de símbolos que el método
de “matriz A”. En
este caso no se realiza ninguna
técnica de diversidad
en transmisión, aunque
en la configuración 2x2
se consigue una ganancia de
diversidad igual 2 en el extremo
receptor cuando se detecta la
señal con el esquema
ML (maximum likelihood).
Para
un determinado valor de relación
señal a ruido (SNR),
el método de “matriz
A” es el que proporciona
la mejor eficiencia espectral,
pudiendo trabajar incluso con
valores de SNR inferiores a
8 dB. No obstante, dicho método
está limitado a una eficiencia
de 4,5 bit/símbolo (64QAM
con una tasa de código
de 3/4), obteniéndose
eficiencias mayores con el método
de “matriz B” si
el valor de SNR es suficientemente
grande. En cualquier caso, ambos
esquemas MIMO son siempre más
eficientes que el sistema SISO
convencional.
En
definitiva, podemos decir que
MIMO es una tecnología
clave en las nuevas generaciones
de sistemas inalámbricos,
proporcionando, en combinación
con OFDM, buenas eficiencias
espectrales y gran escalabilidad.
Este último aspecto resulta
de gran importancia conforme
los teléfonos móviles,
reproductores MP4, PDAs y otro
tipo de dispositivos portátiles
se equipan de acuerdo a los
nuevos estándares para
proporcionar al usuario conectividad
de banda ancha en todo momento
y en cualquier lugar.
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