El
futuro de los visualizadores
LCD pasa por su mayor tamaño
a medida que las soluciones
de alimentación factorizada
hagan realidad la distribución
de altas corrientes y bajas
tensiones.
Steve Oliver, Vicepresidente
de V.I Chip Inc (una compañía
Vicor)
El
desplazamiento de los visualizadores
TRC por soluciones basadas
en LCD sigue su curso y, con
él, la tecnología
que (literalmente) se halla
detrás también
continúa mejorando.
Tomemos como ejemplo los grandes
LCD. Si bien el tubo de rayos
catódicos puede haberse
ido para siempre, muchos confían
aún en las lámparas
fluorescentes de cátodo
frío (cold cathode
fluorescent lamps, CCFL) para
proporcionar la retroiluminación
blanca uniformemente que se
necesita para su funcionamiento.
No obstante, también
aquí los semiconductores
en forma de diodos están
ganando cuota de mercado.
Mediante una combinación
de algoritmos para proceso
de vídeo y los LED
blancos de alto brillo, recientemente
presentados, veremos rápidamente
LCD con visualizadores mucho
más brillantes que
nos ofrecerán colores
y tonos mucho más realistas.
Los LED aportan importantes
ventajas si se comparan con
las CCFL en cuanto a tamaño,
eficiencia, pureza y fiabilidad.
También ofrecen una
reducción de las sustancias
peligrosas utilizadas para
su fabricación. La
luz blanca necesaria para
los visualizadores LCD en
color se puede generar mediante
un único LED blanco
o con una combinación
de tres LED por separado (RGB).
La ventaja de este último
es que puede producir un espectro
cromático muy cercano
al de los filtros de color
de los píxels LCD,
produciendo así una
amplia gama de colores en
una imagen más nítida.
La retroiluminación
con LED también aporta
la capacidad de modular la
fuente de luz de píxel
a píxel, creando imágenes
más realistas y menos
borrosas con movimiento. Pero
a medida que aumenta el tamaño
de los visualizadores también
lo hace el reto de crear una
retroiluminación eficiente
y fiable. Para visualizadores
de unas 19 pulgadas, los actuales
envolventes pueden albergar
LED tricolor en lugar de una
CCFL con pocas modificaciones
añadidas. Para mayores
visualizadores (20 pulgadas
o más), se puede insertar
una matriz de LED directamente
detrás del panel LCD,
lo que proporciona una mejor
circulación de la luz,
con un difusor difractivo
especial para mantener una
fuente de luz constante en
todo el visualizador. A medida
que mejora la tecnología
de los LED, al suministrar
más lumens por vatio,
será más factible
reducir el número de
LED necesarios, pero siempre
se adaptará al tamaño
y brillo del visualizador.
Esto presenta otro reto, sin
embargo, en lo relativo a
la distribución de
la alimentación. Necesitará
una distribución de
la alimentación fiable
y eficiente a cada uno de
esos LED, dado que sin éste
las ventajas podrían
perderse fácilmente
debido a la introducción
de ruido, que se manifiesta
con imágenes parpadeantes
o borrosas.
Los LED utilizados en soluciones
de corriente necesitan una
fuente de alimentación
de 5,5V a 500A; una importante
cantidad de potencia para
distribuir en una superficie
relativamente pequeña
y que incurre en importantes
pérdidas de potencia
a través de los cables
y conectores asociados. No
obstante, los nuevos LED de
alto brillo trabajan a partir
de una fuente menor de 4V
a 400A. Esa tarea se ve facilitada
con la introducción
de la gama de soluciones de
Arquitectura de Alimentación
Factorizada (Factorised Power
Architec-ture, FPA) de Vicor,
en forma de Módulo
Convertidor de Bus (Bus Converter
Module, BCM), el Módulo
Prerregu-lador (Pre Regulator
Module, PRM) y el Módulo
de Transformación de
Tensión (Voltage Transformation
Module, VTM). Tal como muestra
la figura 1, el BCM es capaz
de alimentar directamente
CI controladores de LED individuales,
mientras que el PRM y el VTM
trabajan conjuntamente para
controlar cadenas de LED a
una mayor potencia. Utilizando
la tecnología de Convertidor
de Amplitud de Seno (Sine
Amplitude Converter, SAC)
de Vicor, el BCM es capaz
de suministrar una tensión
más reducida a convertidores
de punto de carga no aislados;
en esta aplicación,
los CI controladores de LED.
Utilizando un BCM, no se necesita
una gran fuente de alimentación
centralizada. Como convertidor
no regulado, en contraposición
a un regulador de tensión,
el BCM también se adapta
bien al suministro del rango
de tensiones necesarias en
todo el sistema.
Tal como muestra esta primera
figura, algunas aplicaciones,
usan el BCM, mientras que
otras aplicaciones emplean
una combinación PRM+VTM
como fuente de corriente constante.
Un único regulador
PRM con un sencillo circuito
externo de detección
de corriente puede generar
una corriente constante entre
el rango de tensiones de 26
a 55V. Cuando se une a un
VTM, tal como se puede ver
en el diagrama, la tensión
de bus ‘factorizada’
se puede transformar en la
tensión apta para los
diferentes colores de los
LED, entre 0,8V y 55V. Ésta
podría ser, por ejemplo,
6V para un LED azul, 14V para
el ámbar y 24V para
el verde. Es importante destacar
que esta combinación
suministra una corriente constante,
lo cual es fundamental en
el desarrollo de niveles de
luminosidad y cromaticidad.
Aunque desarrollado originalmente
para suministrar una tensión
regulada a partir de una entrada
no regulada, mediante la incorporación
de un sencillo circuito de
realimentación los
módulos Regulador y
de Transformación de
Tensión son capaces
de suministrar una corriente
constante extremadamente precisa
y eficiente. Dado que ambos
son físicamente pequeños
y ligeros, el BCM ofrece una
solución perfecta para
aplicaciones como retroiluminación
de LCD, minimizando las pérdidas
de potencia por la disipación
en cables y conectores. Dependiendo
de la aplicación de
LED, se puede escoger entre
el BCM o la combinación
altamente eficientes de un
PRM + VTM.